La Unión Europea ha dado un paso definitivo hacia la sostenibilidad corporativa con la aprobación de la Directiva sobre Diligencia Debida de las Empresas en materia de Sostenibilidad (CSDDD, por sus siglas en inglés). Esta normativa no es solo un marco de reporte, sino una obligación de actuación directa sobre la cadena de valor.
¿Qué es la directiva CSDDD? #
La Corporate Sustainability Due Diligence Directive (CSDDD) establece la obligación legal para las grandes empresas de identificar, prevenir, mitigar y responder ante los impactos adversos que sus actividades puedan tener sobre los derechos humanos y el medio ambiente.
A diferencia de normativas anteriores que se centraban en la transparencia (como la CSRD), la CSDDD exige un deber de diligencia: las empresas deben demostrar que están tomando medidas activas.
Principales obligaciones para las empresas #
El núcleo de la directiva gira en torno a la integración de la diligencia debida en las políticas corporativas. Las obligaciones clave incluyen:
- 1 Identificación de riesgos: Detectar impactos negativos reales o potenciales en las propias operaciones, filiales y cadena de suministro.
- 2 Prevención y mitigación: Desarrollar planes de acción preventivos y obtener garantías contractuales de los socios comerciales.
- 3 Mecanismo de reclamación: Establecer un canal accesible para que los afectados (trabajadores, comunidades locales) puedan presentar quejas.
- 4 Monitorización: Evaluar periódicamente la eficacia de las medidas implementadas (al menos cada 12 meses).
¿A qué empresas afecta? #
La norma se aplicará inicialmente a grandes empresas de la UE y de terceros países que operen en la UE, basándose en umbrales de facturación y número de empleados. Sin embargo, las PYMES se verán afectadas indirectamente al formar parte de las cadenas de suministro de estas grandes corporaciones.
Los umbrales principales (que se implementarán progresivamente) son:
- Empresas con más de 1000 empleados y una facturación global neta superior a 450 millones de euros.
- Empresas de terceros países que generen más de 450 millones de euros de facturación neta en la UE.
Pasos para la implementación #
Para adaptarse a la CSDDD, recomendamos seguir una hoja de ruta clara:
- Mapeo de la cadena de suministro: Conocer a fondo quiénes son sus proveedores directos e indirectos.
- Evaluación de brechas (Gap Analysis): Comparar las políticas actuales con los requisitos de la directiva.
- Revisión del Código de Conducta de Proveedores: Actualizar los contratos para incluir cláusulas de cumplimiento obligatorias.
- Capacitación interna: Formar a los equipos de compras y compliance en derechos humanos y sostenibilidad.
Régimen sancionador y responsabilidad civil #
El incumplimiento de la directiva puede acarrear sanciones administrativas impuestas por las autoridades nacionales, que pueden llegar hasta el 5% de la facturación global neta de la empresa.
Además, se introduce la responsabilidad civil, permitiendo que las víctimas de impactos adversos demanden a las empresas ante tribunales europeos si los daños podrían haberse evitado con la diligencia debida adecuada.
Conclusión
La CSDDD transforma la sostenibilidad de una opción voluntaria a un imperativo legal. Las organizaciones que se anticipen a estos requisitos no solo evitarán sanciones, sino que construirán cadenas de suministro más resilientes y ganarán la confianza de inversores y consumidores.